domingo, abril 27, 2008

MUERTE

Estaba pequeño para morir, pero murió, pese a ello. Todavía le faltaba llegar a los quince, jamás imagino los 30, ni los 60, ni lo demás. Lo sorprendió en una curva y de ahí para allá no siguió más que su entierro, un ataúd, las lágrimas de su madre, de sus amigos, de los otros. Estaba pequeño para morir, pero murió, pese a ello.

El corazón está pequeño para morir, pero quiere morir, pese a ello. Ya no sé que hacerle, porque las palabras no le bastan, porque el helado no le basta, porque nada le es suficiente. Imaginaba muchas cosas, y es eso, precisamente, lo que hace que quiera suprimir lo demás. El juego entre lo real y lo que se inventa es peligroso. Él quedo en el filo. Nadie le respondio en la parte tangible y eso duele, le dan ganas de llorar, de hacer pataleta y de morir, incluso. Ahora poco queda. El corazón ha de quedarse tan vacío, que solo servirá para bombear sangre.

La contradicción está en que mueren los que no quieren morir y sobreviven aquellos que lo desean.

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